El ritual platense de quema de muñecos ya se empieza a palpitar


En distintas esquinas de la capital bonaerense ya se pueden ver los muñecos que arderán en las primeras horas de 2021. Este rito es el sello distintivo de la ciudad de La Plata y los momos son la puesta en escena de personajes y hechos que marcaron el año que se va.

La nómina de este 2020 es amplia y variada, ya que habrá representaciones de Diego Maradona a través “Barrilete cósmico”, “Covid-19 Pandemónium”, “Homero Simpson”, “Los tres chanchitos”, “Toy Story”, “El samurai y dragón”, “Los pingüinos de Madagascar”, “El encanto de la medusa” y “Los chicos de Villa Castells”, entre otras obras inscriptas en el registro obligatorio de la comuna.

De acuerdo con la normativa vigente los muñecos deberán estar finalizados tres días antes de la quema y no podrán exceder los seis metros de alto. Además, su emplazamiento tendrá que contemplar un radio de seguridad de tres veces su altura.

 Cada espectáculo durará treinta minutos como máximo y la quema se realizará de 01:00 a 01:30 de manera simultánea en toda la ciudad para evitar la circulación masiva de personas, según informaron desde la web del Ente de Actividad Turística Municipal (EMATUR)

 Identidad platense

“Si bien hay muchas ciudades, tanto de Argentina como de otros países, donde se realiza una quema similar para recibir el Año Nuevo, hay ciertas particularidades que destacan la producción de muñecos locales”, explicó Nicolás Colombo, autor del libro “Los Misterios de la Ciudad de La Plata”.

Los momos platenses se caracterizan por sus grandes dimensiones, mientras  en otros sitios se hacen a escala humana, y su construcción reúne a los vecinos de un mismo barrio transformándola en una producción colectiva.

Esta celebración tiene fecha y lugar de nacimiento: la puerta del bar y almacén ubicado en 10 y 40, de don Luis Tórtora, quien erigió un muñeco de madera y papel para homenajear a un jugador del Club Defensores de Cambaceres del partido de Ensenada.

 “De allí en más la tradición se dispersó por los diferentes barrios de la ciudad, donde comenzaron a realizarse muñecos que eran quemados durante los festejos del Año Nuevo”, relató Colombo.

Durante las décadas del sesenta y setenta se perfeccionaron las técnicas de construcción de esas obras. En 1976, la dictadura cívico-militar prohibió esta celebración que volvió a realizarse a mediados de los ochenta con el regreso de la democracia.

En los noventa, se sumaron otros barrios a la confección de muñecos. Los jóvenes y adolescentes tomaron protagonismo y fueron quienes llevaron adelante la elección de la temática, el diseño y armado.

“Esa época fue el momento de mayor auge, se estima que llegaron a hacerse más trescientos muñecos por año”, precisó Colombo, integrante de “La Plata, ciudad oculta”, grupo que realiza recorridas históricas por la capital bonaerense.

 En la quema de momos como en todo ritual cada acción tiene su momento y uno de los más esperados es cuando se dan a conocer los muñecos que  sorprenden por la perfección y esfuerzo con los que se produjeron.

Estos gigantes forman parte del acervo cultural y de la creatividad popular de la provincia de Buenos Aires.

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